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Ceres, diosa de la agricultura

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Ceres es la diosa de la agricultura de los romanos. También está relacionada con las cosechas y la fecundidad. Es hija de Saturno y de Ops y entre sus hermanos se encuentran Juno, Vesta, Júpiter, Neptuno y Plutón. 

Se le considera responsable de haber enseñado a los primeros humanos el arte de la agricultura y el labrado de la tierra, incluyendo la siembra, la recolecta e incluso la elaboración de alimentos como el pan. 

Ceres: significado

El significado de su nombre es “crecer” o “crear”. Es una palabra que nace del proto-indoeuropeo. Además, de su nombre derivó la palabra cereal. 

Símbolo de la diosa Ceres

Ceres es una diosa de la agricultura que se representaba con la imagen de una mujer hermosa y de gran estatura con una túnica que le llegaba a los pies. Su piel era morena y tenía una mirada delicada que era acompañada por el cabello suelto de color rubio sobre sus hombros. 

Los símbolos que la representaban incluían las espigas de trigo que usaba en una diadema. También era común verla con una corona de espigas o una corona de amapolas. Además, cuenta con un haz de espigas en la mano derecha y una antorcha encendida en la izquierda. 

Entre sus acompañantes tiene a dos niños pequeños, un cetro o una hoz, un cuerno de la abundancia y un paño de color amarillo. Los primeros hacen referencia a la nodriza de la humanidad y el último al punto maduro del trigo. 

Atributos populares de la diosa Ceres

Los atributos de la diosa romana Ceres como patrona de la fecundidad y la abundancia la volvían muy  atractiva para los trabajadores y los esclavos. Ambos son grupos de importante participación en la producción agrícola y sus diferentes etapas. Aparte, estos contaban con la protección de dioses menores a cargo de la diosa principal.

Asimismo, la diosa era considerada venerable de parte de todos los comerciantes que tuviesen nexo con las actividades de la agricultura. También se conoce que solicitaban su protección en los quehaceres diarios. 

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Ceres en la mitología

Ceres cuenta con una de las historias más complejas dentro de la mitología romana. Dos de sus hermanos se enamoraron de ella: Júpiter y Neptuno.

Con el primero tuvo a Proserpina, que para los griegos es el equivalente a Perséfone. Y con el dios del mar tuvo un destino distinto. Para escapar de su amor decidió transformarse en yegua, pero cuando este descubrió su agilidad, se transformó en caballo. Terminaron engendrando al corcel Arión

Culto a Ceres

En Sicilia era considerada patrona de Enna, ciudad situada en el centro de Sicilia, en Italia. Según una leyenda, Ceres solía surcar los cielos gracias a un favor que le pidió a Júpiter. A partir de aquí también se explica por qué Sicilia tiene una forma triangular, al estar formada por la constelación ‘Triangulum’. 

Fiestas en su honor

Todos los días eran días de Ceres para los sicilianos, pues su vista al Etna les permitía ver cómo la diosa salía en largos viajes recorriendo la noche con un par de antorchas encendidas. Incluso podían escuchar parte de sus gritos.

Aparte, existían los juegos de Ceres, Ludi Ceriales o Las Ceralias, que fueron creados en el siglo III a.C. y que se celebraban del 12 al 19 de abril

Templos en su honor

Existe un templo en honor a la diosa de la agricultura y está ubicado en el monte Aventino. Sin embargo, más allá de las festividades en abril, cualquier ritual en su honor quedó relegado al Circo Máximo, donde yacían las clases plebeyas que comerciaban con granos. 

Para esos momentos, uno de los eventos más esperados era cuando se ataban ascuas ardiendo en colas de zorros que luego se soltaban por todo el Circo. 

Sobre los sacrificios, a la diosa de la agricultura se le daban cerdos o jabalinas, pero también se creía que aceptaba carneros. Por otro lado, se colgaban guirnaldas con mirto y con narciso, pero luego fueron prohibidas porque se decía que Proserpina había sido raptada por Plutón cuando las recogía. 

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Después de esto, solo se hacían guirnaldas con amapolas, que, además de crecer en el trigo, también sirvió para calmar el dolor que la pérdida de Proserpina le causó a Júpiter. 

Los misterios eleusinos

En Creta, Lacedemonia y Sicilia, ciudades del Peloponeso, fueron oficiados los misterios eleusinos en su honor. Poco a poco fueron llevados a otros lugares como el reinado de Teodosio y se dividieron en dos tipos: los misterios eleusinos grandes y los misterios eleusinos pequeños.

Parte de ellos eran una especie de noviciado y se conferían en la ribera de Iliso, cerca de Atenas. Pasado cierto tiempo celebrando los misterios pequeños, el participante pasaba a formar parte de las fiestas principales, que duraban nueve días de septiembre.

Era una celebración obligatoria para los atenienses. El deber era iniciar a sus hijos desde que nacieran, pero era un culto con ciertas prohibiciones, tal como conducir en carreta al templo. El objetivo principal era disfrutar sin límites. 

Dioses ayudantes

Otro elemento particular dentro de la mitología romana que distingue a la diosa de la agricultura es que tenía bajo su cargo a doce dioses menores:

  • Vervactor tranformaba la tierra cruda en barbechos.
  • Reparator preparaba la tierra para la siembra.
  • Imporcitor ejecutaba los surcos anchos con el arado.
  • Insitor se encargaba de sembrar las semillas.
  • Obarator se encargaba de arar de forma superficial.
  • Occator era el que escarificaba.
  • Sarritor tenía el deber de utilizar la escardilla.
  • Subruncinator clareaba la tierra de cualquier obstáculo.
  • Messor cosechaba los frutos dados.
  • Conuector transportaba todo lo que Messor había cosechado.
  • Conditor era quien lo almacenaba.
  • Promitor tenía como deber distribuir lo recolectado. 

¿El castigo de Ceres?

Se cuenta que en la antigua Arcadia un grupo de figalios hizo una estatua de Ceres en madera, pero en lugar de la cabeza de una mujer colocaron la de una yegua con dragones de crines. Esta fue llamada la Ceres negra. Cuando dicha estatua se quemó accidentalmente, también se olvidó parte de su culto y hasta que no se repuso la estatua vivieron en una larga sequía.