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El templo de Saturno y la mitología romana

El Templo de Saturno

El templo de Saturno fue uno de los primeros edificios construidos en la antigua Roma para venerar a una deidad. En la actualidad podemos encontrar algunos de su restos en el extremo occidental del Foro Romano. ¿Pero cuál era la función de esta pieza de arquitectura? En las próximas líneas exploraremos su historia.     

Este templo romano estaba dedicado al dios Saturno, dios de la agricultura y la cosecha. Los primeros romanos imploraban los favores de esta divinidad en los tiempos de cosecha para favorecer sus siembras. Además, celebraban fiestas en su honor llamadas Saturnalias.

La edificación del templo también era llamada Aerarium, del término erario, porque tenía como función principal albergar el tesoro nacional romano. En el recinto se almacenaban  las reservas de oro y plata, también albergaba los archivos estatales, las insignias y la escala oficial para el peso de metales.

Más tarde, el Aerarium fue trasladado a un edificio que había frente frente a él, mientras que los archivos se mudaron al cercano Tabularium, un imponente edifico que se levantaría en el  periodo republicano. Sobre sus restos se fundó el Palacio Senatorial.

El templo de Saturno fue construido durante la monarquía romana. Se desconoce el nombre del arquitecto que dirigió la obra, pero los estudios señalan que fue patrocinado por el rey Lucio Tarquino, el Soberbio, también conocido como Lucio Furio, aproximadamente en los años  501 a.C. o 498 a.C.

Tiempo después, el templo de Saturno fue destruido por un incendio y tuvo que ser totalmente restaurado por el edil Munancio Planco en el año 42 a.C., quien construyó un gran podio de travertino que se usó como soporte para carteles.

Diseño y arquitectura del templo de Saturno

La estructura del Templo de Saturno se hizo de toba y travertino pepperino, que fue revestido con mármol. Este tenía unos 22,5 metros de ancho por 40 metros de largo. Las columnas de granito gris se presentaban estriadas y sin aristas, con pronaos de fachada hexástila.

De hecho, las actuales ruinas corresponden a la tercera edificación del templo, que reemplaza a la segunda, destruida en el año 283.

Las columnas de las ruinas del templo de Saturno que podemos encontrar en la actualidad pertenecen a la restauración del edificio, de la que solo quedan ocho  pilastras  y el frontón parcialmente intacto.

En este se pude leer la inscripción: “Senatus Populusque Romanus incendio consumptum restituitt” que significa:  “El senado y el pueblo de Roma restauró lo que el fuego había consumido”.

Templo de Saturno columnas

Las investigaciones indican que en su interior se hallaba una estatua del dios Saturno que estaba cubierta y provista de una guadaña fabricada en madera y que se rellenaba de aceite. También señalan que las piernas podrían haber sido cubiertas con tallos de lino que sólo podían ser retirados el 17 de diciembre, día de la Saturnalia.

Pero, ¿quién era el dios Saturno y cuál fue su influencia en la antigua Roma?

Dentro de la mitología romana encontramos a Saturno, señor de la agricultura y de las cosechas. Hijo del dios romano más antiguo, Caelus, considerado el cielo y de la diosa Tellus o Cibeles, que representa a la Tierra.

Saturno es representado con una gran y espesa barba blanca y con una hoz. Este dios luce como un anciano y también es conocido como la representación del tiempo.

Narra la mitología que Saturno fue el menor de sus hermanos. En virtud del derecho de primogenitura, Titán, el mayor de los niños de Caelus, también conocido como Urano por los griegos, debía suceder a su padre en el trono.

Pero Saturno, con grandes ansias de poder, consiguió que su hermano Titán le dejara reinar en su lugar con la condición de que Saturno hiciera perecer a sus hijos varones. Gracias a esto, tras la muerte de Saturno, el trono volvería a estar en manos de los hijos de Titán.

El Templo de Saturno en el Foro Romano

Saturno se casó con la diosa Ops, con quien tuvo varios hijos, pero cumpliendo lo pactado con su hermano, devoró a todos sus varones recién nacidos. Intuyendo, además, que un día sería destronado por uno de ellos, exigía a su esposa que le diese a los recién nacidos.

Sin embargo, Ops logró salvar a Júpiter. Quien una vez adulto, declaró la guerra a su padre. Tras ganar la batalla, Júpiter le obliga a que le devuelva la vida a sus hermanos y finalmente lo expulsa del cielo. Esto provocó que Júpiter ascendiese al cielo como el principal dios de la mitología romana.  

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Saturno se quedó, tras el fin de “la edad de oro”, como el dios protector de las siembras, como recuerdo de la eterna primavera. Júpiter, enfadado por la felicidad de su padre, lo manda a los Infiernos provocando que la primavera eterna fuese destruida, creando las cuatro estaciones del año.

Las fiestas de Saturnalia

Los antiguos romanos hacían fiestas en honor del dios Saturno, llamadas Saturnalias. En un principio se celebraban el 17 de diciembre, pero en vista de su popularidad, llegó a extenderse hasta el día 23. Era la festividad preferida los ciudadanos de Roma.

Las Saturnalias tenían lugar justo después de terminar las labores de la siembra y en ellas se le pedía a Saturno que protegiera las nuevas semillas que tenían que soportar el duro invierno antes de comenzar a crecer con la primavera.

Una de sus características era que los esclavos gozaban de libertad durante la celebración y estos ocupaban el sitio preferencial en la mesa familiar.

Además, durante este día los esclavos eran servidos por sus amos

Todas las actividades cesaban. Los colegios permanecían cerrados, los obreros, los comerciantes, los soldados e incluso los esclavos descansaban y disfrutaban de la fiesta. Entre ellos los criminales, puesto que no estaba permitido condenar a nadie mientras duraba la fiesta.

Día y noche las calles se llenaban de fiestas en las que la comida y el vino corrían sin importar las consecuencias. La música, las luces y los colores alumbraban a los borrachos, los jubilosos e incluso a los jugadores, ya que durante estos días se legalizaban las apuestas.

Era un periodo de buena voluntad, dedicado a los banquetes y al intercambio de visitas y regalos, ¿Notas algún parecido con la época actual?