La figura de Quirino y su relación con la fundación de Roma
El dios de la guerra y la justicia en la antigua Roma, se conoce como Quirino, una deidad que se creía olvidada, pero su presencia se sentía especialmente cuando los romanos lo invocaban en situaciones de peligro y crisis. Su gran importancia en la mitología romana, le llevó a recibir el reconocimiento, como protector de Roma e incluso, defensor de la República.
Sus seguidores le atribuían el poder para traer la victoria en la batalla y mayor bonanza en tiempo de paz, ya que además es el dios de la prosperidad. Como deidad de la guerra tenía el poder de la justicia, la defensa de los inocentes y la capacidad para castigar a los seres ruines.

Quirino dios de la guerra y la prosperidad
Quirino nació de la unión amorosa entre el dios de la guerra Marte y la diosa de la fertilidad Quirina. Se describe el día de su nacimiento como soleado y cuando los campos estaban floridos, como un acontecimiento especial que preveía su grado como dios influyente en los destinos de Roma.
Luego, fue una figura poderosa, con rostro severo y mando enigmático, con mirada recóndita que se le otorgaba el poder de ver más allá de la realidad y el presente. Sin embargo, se le conocía como un dios solitario, apartado en las montañas, entre ríos y bosques, donde solo los más osados podían encontrar su tabernáculo escondido.
Un rol entre la cautela y la odisea
Quirino era uno de los principales dioses que protegían la ciudad de Roma, que vigilaban el orden y estaban preparados para las batallas. Defendían su espacio habitado por criaturas mitológicas como ninfas, faunos, gigantes y otros, que en oportunidades se transformaban en desafíos.
Quirino, desde su cautela y sabiduría, se encargaba de mantener el equilibrio en Roma, que siempre estaba amenazado por la lucha por el poder. Su papel contaba con profusa acción y grandes aventuras.
Quirino en la fundación de la ciudad
Roma surge de tribus etruscas, sabinas y latinas, pobladoras de las siete colinas, de la confluencia del río Tíber y la vía Salaria al mar Tirreno. Los hijos gemelos de Marte con Rea, una humana, Rómulo y Remo, se salvaron a orillas del río Tíber, gracias a que una loba los amamantó, luego de que Amulio decretara su muerte.
El rey había obligado a Rea a ser una de las vírgenes vestales y debía mantenerse casta, pero dio a luz a Rómulo y Remo con Marte y se convirtieron en posibles postulantes al trono, lo que desencadenó en una de las principales leyendas romanas.

La Quirinalia argumenta la tesis de doble identidad
Rómulo y Remo fueron los fundadores de la ciudad, en el año 753 a.C. Pero, a Quirino uno de los tres sacerdotes mayores de Roma, junto a Júpiter y Marte, se le considera por parte de cronistas e historiadores como el mismo ente que Rómulo, que era tanto el héroe fundador como el dios romano. Esta teoría es explicada por la asociación de Rómulo y Quirino, en los Fastos de Ovidio.
Se cree que Quirino es la misma deidad y se le identifica con Rómulo, gracias a un dato sustancial, ya que su festividad conocida como Quirinalia, celebrada el 17 de febrero y coincide con la fecha en que Rómulo ascendió a los dioses.
Es decir, esta festividad coincide con la tradición de la muerte de Rómulo por parte de los nobles, según una versión de la leyenda de Rómulo, se cree que Quirino, asumió su identidad, una tesis reforzada porque Rómulo fue uno de los doce hermanos arvales originales.
Es un día que los romanos ofrendaban a la diosa Fornax, con un festival de cultivo básico y una historia del fundador asesinado que entierran y surge un mitema o la división mitológica del héroe asesinado.
Datos etimológicos interesantes
Quirino, “el del quiritum” un nombre que significa antiquísimo, población sabina que se unió a la comunidad palatina para formar la Roma original. A la palabra Quirino, se le atribuye también el origen de la palabra covirium que significa asamblea de hombres, y el Quirinal era un lugar de culto del asentamiento sabino, lo que ofrece huellas sobre la relación de Quirino con la fundación de Roma.
Leyenda histórica
Los sabinos fueron a un festival y raptaron a las mujeres, luego estas se unieron en matrimonio con sus invasores y se firmó un acuerdo entre pueblos. Rómulo aceptó, pero la muerte del rey Tito Tacio, lo dejó como rey único, consolidando su poder con un largo reinado.
La leyenda de Rómulo y Remo está conectada con la mitología y especialmente al dios Marte, cuando murió Rómulo ocurrió una gran tormenta y se cree que se convirtió en dios. Después de su muerte, los romanos lo idolatraron como Quirino y en el siglo XXI hallazgos arqueológicos de muros y un palacio del siglo VIII a.C. coinciden con similitudes entre datos históricos y la leyenda.
