NEPTUNO Y LA NAVEGACIÓN

La Relación entre Neptuno y la Navegación en la Antigua Roma
La mitología romana es uno de los patrimonios históricos, artísticos y culturales más importantes de la humanidad, a causa de su abundancia y riqueza literaria, por ser el lugar de origen de algunos de los autores más importantes de todos los tiempos, así como también por adoptar y asimilar una gran variedad de relatos provenientes de otras civilizaciones.
Entre las figuras mitológicas más importantes de dicha civilización destaca Neptuno, por ser el dios de los mares, así que era una figura bastante venerada y respetada por las personas de toda índole, al representar uno de los elementos más influyentes para la estabilidad económica y social de la antigua Roma, así como también una de las fuerzas más imponentes de la naturaleza.
Es importante mencionar que Neptuno suponía una figura de gran importancia dentro de la religión romana, por ser una deidad superior, al descender directamente de Saturno, además contaba con numerosos templos y santuarios menores en diversas ciudades, lo que evidencia su influencia para la vida cotidiana de las personas.
Al mismo tiempo, dicho dios es una de las figuras mitológicas más poderosas de la antigua Roma, ya que se le atribuía una variedad de habilidades sobrenaturales, incluyendo las habilidades de causar diversos desastres naturales incluyendo maremotos, terremotos, huracanes y tormentas, por lo que los ciudadanos le rendían culto constantemente.

¿Por qué Veneraban los Antiguos Romanos a Neptuno?
Por su parte, los antiguos romanos veneraban a Neptuno a través de numerosos rituales incluyendo oraciones y cánticos, así mismo, rendían tributo a través de diversas ofrendas, de manera pública, así como también en la privacidad de sus hogares, estas son algunas de las principales razones de la adoración a dicha deidad:
Navegación y Viajes Seguros
La razón más importante del culto a dicha deidad era su notable influencia en la navegación tanto militar como comercial de la antigua Roma, así que las personas generalmente veneraban a Neptuno, para pedir seguridad durante sus viajes, al solicitar que el tiempo fuera favorable durante todo su recorrido.
Por otro lado, los romanos también solicitaban a Neptuno que guiara su curso durante cualquier viaje o expedición en altamar, para no extraviarse y regresar a salvo a su hogar sin ningún tipo de demoras, así como también que mantuviera la salud de todos los tripulantes en todo momento, por lo que algunos barcos contaban con altares dedicados a dicha deidad.
Inclusive, era muy común que los navegantes, pescadores y marineros pidieran protección a Neptuno contra los monstruos marinos, ya que la mayoría de los romanos creía en este tipo de criaturas mitológicas, además era bastante usual que pidieran por la seguridad y bienestar de sus cargas, con el fin de garantizar sus ganancias o recompensas.
Pesca Abundante
Otro motivo bastante importante del culto a Neptuno en la antigua Roma, era suplicar por la disponibilidad de alimentos y otros productos, para garantizar el desarrollo de sus actividades y el bienestar del pueblo al pedir por la abundancia durante las pescas, por lo que era habitual las festividades y celebraciones públicas en su hogar.
Cabe destacar que los pescadores solicitaban a la deidad mencionada anteriormente por la salud de sus aguas, además agradecían constantemente por la presencia de diversas especies de peces, crustáceos y moluscos que eran consumidos habitualmente por los romanos, con el fin de garantizar su presencia durante cada pesca.
De la misma manera, los antiguos romanos creían que al venerar a Neptuno a partir de diversos rituales, ofrendas e incluso sacrificios, podrían asegurar las condiciones climáticas más favorables para pescar, además atribuían a esta divinidad la creación de una gran variedad de artefactos empleados en la pesca y navegación.

Protección contra Desastres Naturales
Aunque Neptuno era adorado por parte de los antiguos romanos a causa de su influencia en diversas actividades relacionadas a la navegación, lo cierto es que también era venerado para implorar su benevolencia por ser considerado el responsable de una gran variedad de desastres naturales tanto en mar como en tierra.
Incluso se consideraba que la ira de Neptuno podría agitar las aguas del mar y hacer temblar la tierra en pocos segundos, por lo que la mayoría de navegantes y pescadores romanos, mantenían ciertas tradiciones y costumbres para evitar ofender a esta divinidad al considerar que el clima y el tiempo dependían de su voluntad.
Fertilidad
Los romanos consideraban que la influencia de Neptuno se extendía más allá de las actividades relacionadas a la Navegación, ya que su poder sobre las aguas posibilitaba la agricultura, la ganadería y otras actividades, al afectar directamente las tierras, incrementando su fertilidad.
Pero esto no es todo, ya que en la antigua Roma también existía la creencia de que Neptuno también era el protector de los cuerpos de agua dulce, uno de los recursos fundamentales para el funcionamiento y desarrollo de cualquier civilización, así que era considerado el responsable de las sequías e inundaciones.